La escritura como manera de conservar las huellas de la lengua hablada
El nacimiento de la escritura, como el de las cosas y personas importantes, fue humilde. Este arte supo atraer desde sus inicios la atención de eruditos y estudiosos que vieron en esta forma de comunicación ciertas ventajas respecto a la transmisión oral. La escritura ha evolucionado, pero uno de los instrumentos de los que se sirve, la pluma, sigue manteniendo el estatus que consiguió con el paso de los años.
La escritura es una forma de comunicar, de almacenar información, para que ésta pase de unos a otros públicamente o a nivel privado.
Ya desde su nacimiento la escritura presentó ciertas ventajas respecto a la transmisión oral. En ésta quien transmite la información puede no sentirse nunca seguro de que el otro la ha almacenado de verdad en su memoria y de que será capaz de retenerla y transmitirla correctamente. En el caso de la escritura la información es almacenada mecánicamente, sobre un soporte independiente, y puede ser recuperada y utilizada en cualquier momento o lugar y por todos los que sean capaces de consultarla y descodificarla. Aun aquí, la memoria juega un papel importante, pero sólo en forma de esfuerzo inicial y de una vez para siempre, al aprender las reglas, sean elementales o complejas, de una forma concreta de escritura.
La tinta negra estaba compuesta por una mezcla de polvo de hollín y de agua a la que se le añadía un fijador como la goma arábiga.
El bolígrafo llegó a todo el mundo, sin distinción de clases o segmentos y su implantación masiva modificó el sistema de escritura de la época.


