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El cuidado de las plumas
En primer lugar, es importante la forma de escribir; no se debe apretar en exceso al hacerlo, pues el plumín puede deformarse o incluso romperse. Recordad que una estilográfica no es un bolígrafo.
Un apartado importante es el de la limpieza. La estilográfica se debe limpiar cada vez que se vaya a dejar de utilizar por un tiempo, ya que la tinta se secará en su interior y puede alterar su buen funcionamiento. También debe realizarse una limpieza cada tres o cuatro cargas de tintas para evitar que se acumule un exceso de tinta en las aletas del alimentador y esto produzca derrames de la misma.
La limpieza debe realizarse con agua fría, llenándola y vaciándola hasta el agua salga sin restos de tinta. No utilicéis agua caliente o alguna otra sustancia disolvente porque pueden afectar a alguno de los materiales con está fabricada la pluma. Debe utilizarse tinta reciente para prevenir que los pequeños depósitos sólidos que se forman en tintas mucho tiempo guardadas obturen el mecanismo de la estilográfica.
Es conveniente que el capuchón se quite siempre boca arriba, sobre todo en las plumas con capuchón de presión. La forma de ideal de hacerlo es con una sola mano, dedos índice y pulgar tirando del capuchón y el resto de la mano sujetando el cuerpo de la pluma. Recomendamos leer siempre las instrucciones de manejo y limpieza que acompañan a la pluma. Cumplirlas nos permitirá disfrutar de nuestra estilográfica durante mucho tiempo.
FUENTE: Stilomanía
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